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Alimentación desde los sentidos internos



A medida que caminamos en nuestro camino de crecimiento, cada vez más somos conscientes de la importancia de nuestra alimentación. Sí, está claro, es ya sabido que una alimentación sana es básica para la salud.

Pero SANA y SALUD son dos palabras con multitud de interpretaciones.

SANO no es sólo comer verdura y fruta ni SALUD es sólo la ausencia de enfermedad.

Nos hemos dado cuenta que, si estamos a la escucha, es el mismo cuerpo el que nos va hablando de aquellos alimentos que nos suman en el global de nuestro Ser y cuáles de ellos no nos sientan bien o nos quitan energía.

En realidad, hay muchos alimentos o comidas que en lugar de sumar, nos restan, nos intoxican, nos densan la energía, nos embozan, nos saturan y nos congestionan... Y no sólo los que ya podemos saber que son "tóxicos" sino muchos que, a pesar de que, a ojos vista ( y nunca mejor dicho lo de ojos vista!!) puedan parecernos superbuenos en realidad son nocivos para nuestra Salud.

¿Por qué es eso? Básicamente, porque estamos desconectados de la percepción energética.

* Por un lado, generalmente, al estar desconectados de nuestro interior, nos guiamos por los sentidos externos en lugar de hacerlo por los sentidos internos.

El placer de los sentidos prima, muchas veces, a la hora de elegir nuestra alimentación y no tenemos presente el impacto que este alimento tendrá en nuestro Ser. La vista, el olfato y el gusto nos llaman a gritos sin tener en cuenta los efectos posteriores que estos alimentos tendrán en nosotros. Pero es que estos efectos posteriores se ven encubiertos por nuestra desconexión interna. Nuestros sensores, que de normal ya pueden estar bajos, se saturan y bloquean por el impacto de este tipo de alimentos y perdemos la sensibilidad.

Hace muchos años hice por primera vez un ayuno de 10 días. La propuesta era empezar a reducir la ingestión de según qué alimentos durante unos días para acabar ingiriendo sólo líquidos durante una semana y después volver a la alimentación de forma progresiva con alimentos "suaves".

Mi cuerpo se detoxificó increíblemente y no sólo a nivel físico. La primera vez que, "con el automático", se me ocurrió ingerir una bebida refrescante noté un impacto brutal en mi cuerpo y tomé consciencia que, en realidad, era una "bomba tóxica". De alguna forma, mi cuerpo detoxificó también patrones e hizo un reset en el contador de la sensibilidad. Al estar más limpia, también percibía mucho mejor cómo me sentaba cada alimento que tomaba.

En realidad, nuestro cuerpo es la casa donde vivimos y ocurre lo mismo que con nuestra casa física... Si tienes una habitación trastero donde vas dejando los cacharros amontonados, en pilas o rincones, si cae un papel, o algo queda fuera de lugar, no lo percibimos...uno más o menos!! En cambio, si hacemos limpieza general, tiramos lo que ya no nos sirve o no está en condiciones y sólo tenemos objetos que nos aporten bienestar, limpiamos bien el espacio, ordenamos, creamos un lugar para cada cosa y todo está en armonía... si cae un papel o alguna cosa se queda en medio, lo notaremos porque generará desarmonía en un espacio armonioso y nos nacerá un impulso interno de recogerlo.

Así igual es nuestro cuerpo, si nos alimentamos con alimentos "tóxicos" perderemos la referencia de cómo nos sienta cada cosa y nuestro sensor interno no podrá darnos información, ni podremos sopesar hasta qué punto ingerirlo o no o en qué situaciones o cantidades.

Para alimentarnos es importante la escucha interna, tanto de cada uno de los alimentos, como de cómo me encuentro y qué alimentos me pueden acompañar. Como dijo Hipócrates: "Que tu alimento sea tu medicina". Alimentos como el café pueden ser una medicina en un momento puntual que necesitemos un empuje de cafeína, por ejemplo, pero esta medicina (como ocurre con los medicamentos) ser convierte en tóxica para el cuerpo si nos excedemos en la dosis y la ingerimos de forma indiscriminada sin tener en cuenta sus efectos globales. De esta forma, el café consumido de forma continua o en según qué dosis se convierte en un acidificante para el cuerpo, haciendo que nos consuma energía, reportándonos el efecto contrario de aquello que inicialmente queríamos.

Si nutrimos nuestro interior y nos mantenemos conectados con él, este camino de escucha interna en el camino de la alimentación limpia, será más fácil.

¿Te has dado cuenta cuándo es más probable que te lances a comer un dulce?

¿Después de una meditación o después de un disgusto?​

Al desalinearnos y perdernos en el cuerpo emocional, perdemos también la conexión con nuestra brújula interior y nuestro cuerpo pide a gritos alguna "compensación" como ocurre con la feniletilamina contenida en el cacao que le otorga efecto afrodisiaco y es responsable también del "momento felicidad" que se da tras comer chocolate.

* Aquí entra entonces en juego la segunda parte: el placer de los sentidos. Muchas veces lo priorizamos a la escucha del cuerpo. Priorizamos el placer de los sentidos externos al de los sentidos internos. Podemos ser conscientes del efecto nocivo que muchos alimentos pueden tener en nosotros, pero "nos puede" el estímulo de los sentidos externos, el placer de oler y saborear y de las sensaciones aún sabiendo del efecto nocivo para nuestro cuerpo.

Es cuando entra en juego el aprendizaje de la renuncia, una renuncia a estos estímulos externos, por Amor a nosotros y a nuestro cuerpo. Sabemos, como si de una droga se tratara, que los placeres inmediatos que nos reportará la ingestión de según qué alimentos tendrá efectos secundarios sobre nuestro organismo y aún así, los ingerimos.

No queda más que tomar una decisión interna de aprender a renunciar a estos sentidos externos a favor de una escucha del interior. Y aquí se requiere tomar una decisión interior y de voluntad para llevarla a cabo, sobre todo al principio mientras los beneficios de un cuerpo sano y limpio (como hablábamos de la casa) no están aún arraigados en nosotros. A medida que dejemos de ingerir estos alimentos "tóxicos" y nos vayamos nutriendo de alimentos nutritivos y "limpios" será más fácil y no habrá tanta "lucha interna" pues el limpio nos llamará con más fuerza y nuestra percepción energética estará más viva.

Así que allá vamos, a descubrir y compartir alimentos que nos nutran el cuerpo y el alma.

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